Mantener la temperatura óptima de almacenamiento en refrigeración es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y la calidad de los productos en el sector de la hostelería. En este post, te explicamos todo lo que necesitas saber sobre los métodos de refrigeración y congelación, cómo organizar tus cámaras y vitrinas, y las mejores prácticas para conservar cada tipo de alimento. 

¿Por qué la temperatura de conservación de los alimentos es clave en hostelería?

La temperatura de conservación de los alimentos determina la velocidad a la que se desarrollan bacterias y mohos, afectando directamente a la vida útil, sabor y textura. Un correcto control reduce desperdicios, mejora el servicio al cliente y asegura el cumplimiento normativo. En Docriluc, entendemos que cada grado cuenta para mantener la excelencia en tu negocio. 

Refrigeración vs congelación: ¿Cuál es la diferencia y usos recomendados?

  • Refrigeración: Mantiene los alimentos entre 0 °C y 5 °C. Es ideal para productos frescos que requieren una vida útil corta o media, como lácteos, frutas, verduras y platos preparados. 
  • Congelación: Conserva los alimentos por debajo de -18 °C. Se usa para almacenamiento prolongado, especialmente en carnes, pescados y productos precocinados. 

Elegir el método adecuado depende del tipo de alimento y su rotación en tu establecimiento. 

Alimentos que se conservan en frío y cómo organizarlos por familias

La correcta organización en cámaras o vitrinas evita contaminaciones cruzadas y facilita el acceso rápido. Clasifica los alimentos conservados en frío por familias: carnes, pescados, lácteos, frutas/vegetales y preparados. Utiliza bandejas separadas e identifica claramente cada zona. 

Carnes y embutidos

Las carnes frescas requieren almacenamiento entre 0 °C y 2 °C; los embutidos curados pueden tolerar hasta 5 °C. 

Cómo evitar errores comunes con carnes en cámara o vitrina

Para garantizar la seguridad alimentaria y la calidad del producto, es fundamental prevenir ciertas prácticas incorrectas en el almacenamiento de carnes. Algunos de los errores más frecuentes incluyen la mezcla de distintos tipos de carne (aves, vacuno, cerdo) en una misma bandeja o estante, lo cual incrementa el riesgo de contaminación cruzada. Es imprescindible almacenar cada tipo de carne por separado y utilizar bandejas individuales claramente etiquetadas. 

Otro error habitual es colocar la carne directamente sobre las paredes de la cámara o cerca del ventilador. Esto puede provocar congelaciones superficiales, deshidratación y alterar la textura del producto. Se recomienda dejar siempre espacio entre las bandejas y las paredes, así como emplear bandejas perforadas para permitir el drenaje adecuado de líquidos y evitar que las piezas reposen en sus propios jugos. 

No controlar correctamente la temperatura y la humedad también puede generar problemas como proliferación bacteriana o secado excesivo. Verifica periódicamente que la cámara se mantenga entre 0 °C y 2 °C, ajustando los controles según la carga almacenada, y utiliza termómetros calibrados. 

La rotación inadecuada del producto es otra fuente de pérdidas económicas y riesgos sanitarios. Aplica el método PEPS (primero en entrar, primero en salir), organizando las carnes más antiguas al frente para su consumo prioritario. 

Finalmente, evita manipular las carnes sin guantes limpios o utensilios adecuados, ya que las manos pueden transferir gérmenes fácilmente. Limpia y desinfecta regularmente tanto las superficies como los recipientes utilizados para el almacenamiento. De esta manera reducirás significativamente los riesgos asociados a la conservación de carnes en cámaras o vitrinas. 

Pescados y mariscos

Pescados frescos deben conservarse entre -1 °C y 2 °C; mariscos vivos necesitan temperaturas ligeramente superiores según especie. 

Recomendaciones para vitrinas en pescado y marisco

Para asegurar la frescura y seguridad de pescados y mariscos en vitrinas, es clave mantener una temperatura constante entre -1 °C y 2 °C. Utiliza vitrinas con circulación continua de aire frío para evitar fluctuaciones térmicas y garantizar un enfriamiento homogéneo del producto. Coloca los productos sobre una cama de hielo limpio, evitando el contacto directo entre el hielo y el alimento mediante el uso de mallas o rejillas; esto previene que los alimentos absorban agua y pierdan textura. 

Renueva el hielo regularmente y retira el agua acumulada en las bandejas para evitar la proliferación de bacterias. Ordena los productos por tipo y especie, colocando siempre los más delicados o de mayor rotación al frente para facilitar su acceso y control visual. Además, asegúrate de que los mariscos vivos (como bivalvos o crustáceos) dispongan de las condiciones específicas recomendadas para su especie, como humedad adecuada y ventilación. 

Limpia la vitrina a diario con productos aptos para uso alimentario, prestando especial atención a las juntas y esquinas donde pueden acumularse residuos. Finalmente, identifica claramente cada producto con etiquetas visibles que incluyan fecha de recepción y caducidad, ayudando así al control del stock y garantizando la máxima calidad al cliente. 

Lácteo

Los productos lácteos son sensibles a variaciones térmicas: leche fresca (0–4 °C), quesos blandos (2–6 °C), yogures (4–6 °C). 

¿Dónde guardar lácteos para proteger su vida útil?

 Ubicación ideal

Guarda los lácteos en los estantes superiores o intermedios de la cámara o vitrina, ya que estas áreas suelen mantener una temperatura más estable y están menos expuestas al contacto con líquidos de otros alimentos, especialmente carnes o pescados crudos. Además, situarlos lejos de las puertas evita que sufran variaciones térmicas cada vez que se abre el equipo. 

Separación y organización

Coloca cada tipo de lácteo en bandejas o cajas exclusivas y perfectamente identificadas (etiquetado visible con nombre y fecha de recepción). No almacenes productos abiertos junto a cerrados ni mezcles diferentes familias (por ejemplo, quesos blandos con duros), ya que pueden transferirse olores y acelerar la descomposición. 

Protección ante contaminación cruzada

Usa envases herméticos para productos ya abiertos o fraccionados. Esto previene la absorción de olores fuertes del entorno (como pescados o embutidos) y reduce el riesgo bacteriano. Si almacenas quesos curados y frescos juntos, sepáralos físicamente para evitar contaminaciones entre ellos. 

Frutas y vegetales

No todas las frutas necesitan frío; sin embargo, muchas verduras sí requieren temperaturas entre 2 °C y 8 °C. 

Organización de frutas y vegetales en cocina profesional

La correcta organización de frutas y vegetales es clave para evitar desperdicios y mantener la frescura. Se recomienda separar los frutos carnosos (como tomates y pimientos) de las verduras de hoja (como lechuga y espinaca), ya que sus necesidades de humedad y temperatura varían. Utiliza estanterías específicas o cajas ventiladas, colocando los productos más perecederos al frente para facilitar la rotación (FIFO). Es importante identificar claramente las zonas destinadas a cada familia para prevenir mezclas indeseadas, así como evitar el almacenamiento conjunto con productos que desprenden etileno, como plátanos o manzanas, que pueden acelerar el deterioro de otros vegetales. Mantén siempre una limpieza regular en las áreas de almacenamiento para reducir riesgos de contaminación cruzada. 

Comida preparada

El enfriamiento rápido tras cocinado es esencial para prevenir riesgos sanitarios. 

Checklist para cocina: de la elaboración a la vitrina

  • Enfriar rápidamente tras cocinado. 
  • Porcionar según demanda diaria. 
  • Tapar herméticamente. 
  • Etiquetar con fecha/hora/lote. 
  • Almacenar ordenadamente según prioridad. 
  • Recalentar solo las raciones necesarias asegurando alcanzar +65 °C antes del pase. 
  • Registrar lotes diariamente para trazabilidad total. 

Cómo mantener la temperatura óptima en cámaras y vitrinas

Una gestión eficiente garantiza que cada alimento se conserve correctamente: 

  • Ubicación y carga: No obstruyas ventiladores ni pegues bandejas a paredes; evita sobrecargar estantes. 
  • Higiene y mantenimiento: Limpia juntas, filtros y condensadores regularmente para un rendimiento estable. 
  • Termometría y control: Realiza registros diarios e instala alarmas para anticipar incidencias térmicas. 

Cuál es la temperatura óptima de almacenamiento en refrigeración en tu negocio

Cada producto requiere su propio setpoint: 

  • Ajusta temperaturas según tipo (carne/pescado/lácteo) y rotación; no uses una sola temperatura universal. 
  • Diferencia entre exposición (vitrina) —donde hay aperturas frecuentes— versus almacenamiento (cámara). 
  • Elige vitrinas adecuadas según producto, apertura prevista y volumen diario; consulta opciones profesionales como las soluciones Docriluc adaptadas a cada necesidad. 

Un buen control sobre los métodos de refrigeración y congelación, así como elegir equipos fiables como los desarrollados por Docriluc, marcará la diferencia en la seguridad alimentaria, rentabilidad del negocio ¡y satisfacción del cliente!